Habiendo derrochado, yo miserable, la riqueza del amor paterno, he pastado junto a las bestias, y deseaba aún su comida, me encorvaba del hambre, porque no lograba hartarme. Por eso, con lágrimas, voy de regreso al Padre compasivo, exclamando: “Acéptame como a uno de tus jornaleros, pues me arrodillo ante Tu Amor a la humanidad, y ten piedad de mí”.
Δεν υπάρχουν σχόλια:
Δημοσίευση σχολίου
Σας ευχαριστούμε.
Σημείωση: Μόνο ένα μέλος αυτού του ιστολογίου μπορεί να αναρτήσει σχόλιο.